Desde luego, no estamos hablando de sus sesiones de capacitación. Tampoco de las mías. Es de esas otras sesiones de formación en seguridad, de las que estamos hablando…
Pero, no sé si se ha dado cuenta, esos tipos han estado ocupados. Deben de haber conseguido organizar una sesión de formación en seguridad para casi todo el mundo en el planeta y deben de haber hecho un trabajo bastante malo, porque si no, ¿por qué todo el mundo (o casi todo el mundo) intenta siempre escapar de la formación en seguridad cuando puede? Esto resulta especialmente interesante o irónico si tenemos en cuenta que nadie quiere hacerse daño. Quiero decir, no es como si intentáramos obligarles a tomar clases de piano cuando no les gusta la música, u obligarles a mecánicos a que hagan ballet, cuando no quieren ponerse un tutú. Todos quieren volver a casa de la misma forma en que han venido. ¿Y entonces, por qué?
Bueno, quizá no sea la parte de “seguridad” del entrenamiento lo que odian tanto, sino la parte de “nada nuevo que aprender” lo que rechazan. Imagine cómo se sentiría si por fin recibiera clases de golf después de haber jugado ya el 85-90% del golf que jugaría en su vida.
Ahora, piense en cómo se sentiría si recibiera las lecciones cuando aún le quede por jugar el 85 90% de sus partidas. Comprensiblemente, habría más resentimiento por parte de las personas a las que sólo les queda un 10-15%.
¿Y no es eso lo que les ocurre a las personas cuando reciben formación sobre seguridad? Piense en ello. ¿Qué edad tendría cuando ya hubiera sufrido el 85-90% de las lesiones (número total de lesiones) que sufriría en esta vida? Recuerde que los niños pequeños (de 2 a 8 años) se lesionan, en términos de corte, hematoma o arañazo visible, unas 15-25 veces a la semana u 80-100 veces al mes.
Eventualmente, por supuesto (porque el dolor es motivador), usted, yo, todos nosotros, empezamos a hacer un mejor trabajo con los ojos en la tarea, la mente en la tarea, la línea de fuego, el equilibrio, la tracción o el agarre. Aunque no antes de haber sufrido miles y miles de pequeñas lesiones.
A pesar de ello, aunque todos hayamos mejorado alrededor de un 5.000% desde que éramos niños (15-25 a la semana frente a 15-25 al año como adultos – ver figura 1), también hemos aumentado la cantidad de energía peligrosa con la que somos capaces de jugar y, eventualmente, trabajar. Aprendemos a montar en bicicleta de dos ruedas, paseamos por un lago en una pequeña embarcación de aluminio, utilizamos una moto acuática, recorremos senderos en bicicletas y, finalmente, en torno a los 18 años, podemos conducir un automóvil.



Por lo tanto, si se observa la cantidad de energía peligrosa con la que trabajamos o jugamos a lo largo del tiempo, parece algo como lo que se puede ver en la Figura 2.
Ahora bien, si combinamos las figuras 1 y 2, queda algo así (ver figura 3). Bien, ahora fíjese en el intervalo entre 15 y 25 años. Luego pregúntese: “¿Cuántas lesiones graves he sufrido durante ese periodo?”. Si usted es como la mayoría de la gente, un porcentaje muy alto (más del 50%) de sus lesiones graves se produjeron durante ese periodo.
¿Y cuándo les damos por fin capacitación en seguridad? Después de los 25. No me extraña que no sean tan entusiastas.
Sin embargo, hay formas de superar todo esto. O, si lo prefiere, hay estrategias que podemos utilizar para despertar su interés.
“…sabemos que en la actualidad se dispone de más tecnología que nunca en materia de prevención de lesiones personales o reducción de errores críticos.”
Reconozco que no será fácil motivar a la gente en materia de seguridad, si la probabilidad estadística de que sufran otra lesión grave es muy, muy baja, pero si les explicamos todo esto, es muy probable que se sientan muy motivados para enseñar a sus hijos a evitar ese periodo entre los 15 y los 25 años en el que se producen la mayoría de las lesiones graves o muertes. Pero tenemos que ofrecer algo más que un simplemente un “ten cuidado” y “no lo hagas” (que es lo que hemos crecido escuchando).

Teniendo esto en cuenta, sabemos que en la actualidad se dispone de más tecnología que nunca en materia de prevención de lesiones personales o reducción de errores críticos.
Esta tecnología difiere de la formación en seguridad convencional en que no se centra en el tipo de actividad o trabajo y en los peligros específicos asociados a esa actividad. En su lugar, esta tecnología se centra en los factores humanos o estados que conducen a errores que causan lesiones, como los ojos no en la tarea, o la mente no en la tarea.
Como ahora sabemos, hay cuatro errores críticos que pueden aumentar el riesgo de entrar en contacto con energía peligrosa. También hay sólo cuatro estados que causan la gran mayoría de estos errores.
El patrón de riesgo de estados que conducen a errores (figura 4) está implicado en más del 95% de todas las lesiones agudas graves: en el trabajo o fuera de él (excluidos los deportes de contacto). Enseñar a las personas estos patrones de estados que conducen a errores, es sólo una de las cosas que necesitan aprender. En resumen, existen cuatro técnicas de reducción de errores críticos (figura 5).

Enseñar estas cuatro técnicas de reducción de errores críticos a los empleados, ha ayudado a más de 1.000.000 de adultos en más de una docena de países a reducir las lesiones en el lugar de trabajo entre un 50% y un 90% en dos años. ¿Cuánto más eficaz habría sido si hubieran aprendido estas técnicas antes de llegar a ese periodo de alto riesgo y lesiones que es entre los 15 y los 25 años? Si lográramos que los empleados enseñaran estos conceptos y técnicas a sus hijos, dándoles las herramientas adecuadas para hacerlo, podríamos aumentar su interés y compromiso con la seguridad y la prevención de accidentes.
Si, además, se implicaran activamente en enseñar a sus hijos a cómo cuidarse, y no solo en decirles “ten cuidado”, la seguridad estaría aún más presente en su día a día, también en el trabajo. Se generaría así una situación en la que todos salen ganando: los empleados serían más seguros en su entorno laboral porque refuerzan estos conceptos al enseñarlos en casa, y al mismo tiempo desarrollarían un mayor interés y compromiso con la seguridad y la formación, más allá de cuando la prevención se percibe solo como algo personal u obligatorio.
Título: Por qué a nadie le gusta la capacitación en seguridad
- Autor:Larry Wilson
- Tipo de archivo:PDF
- Tamaño del archivo:367 KB
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