La seguridad del trabajo también hace home office

Latinoamérica. Datos revelan que el número de accidentes domésticos es 15 veces mayor comparado con los accidentes dentro de una empresa lo que, consecuentemente, convierte al trabajo remoto en algo alarmante.

Todos sabemos que el 2020 fue un año completamente diferente, pues experimentamos cambios drásticos en nuestras vidas, sin excepciones.

Muchos de nosotros, jamás pensamos que, de la noche a la mañana, cambiaríamos completamente nuestra rutina, inclusive, actividades tan comunes como salir de casa para ir al trabajo, llevar los niños al colegio, ir de compras al supermercado, usar el transporte público. ¡Nuestro día a día cambió radicalmente!

El principal problema que teníamos – y que en gran medida aún nos preocupa – es la posibilidad de contagio del coronavirus. Por ese motivo, nuestra mejor alternativa fue – y continúa siendo – quedarnos en casa, hacer teletrabajo, home office, trabajo remoto o como quieran llamarlo.

No obstante, sin percibirlo, esta medida nos colocó frente al segundo gran problema y, tal vez, usted se pregunte ¿cuál problema? si estoy en mi casa, ¿Qué me puede ocurrir?

Estamos en nuestra casa, ese lugar tan nuestro, tan íntimo, tan “seguro”, donde sentimos que tenemos el control de absolutamente todo. Sin embargo, nuestra casa está llena de peligros potenciales, que muchas veces pasan desapercibidos.

Quién nunca cambió un bombillo, foco, lámpara, ampolleta o como usted le llame, sin desconectar la energía de la casa, usó una silla en vez de una escalera para alcanzar algo en un lugar alto o se arriesgó en la cocina por necesidad, ¿sin saber cocinar? En actividades cotidianas los riesgos existen y son innúmeros: cortarse, caerse, quemarse, resbalarse, estar en contacto con sustancias tóxicas, entre otras.

A lo largo de los años hemos aprendido sobre reglas, procedimientos y protocolos que nos protegen en nuestros trabajos, pero es muy poco lo que aprendemos sobre el comportamiento humano, sobre nuestros hábitos y cómo mejorarlos, estoy hablando de herramientas que nos ayudarían significativamente en escenarios como este, que enfrentamos hoy, cuando estamos trabajando desde nuestra casa, sin toda la estructura de seguridad con la que normalmente contamos dentro de la empresa para la que trabajamos.

El modelo tradicional de seguridad que tanto nos ha servido, debe evolucionar para proteger a los trabajadores y sus familias en situaciones domésticas. Después de todo, muchas empresas alrededor del mundo han decidido mantener parte de su personal en trabajo remoto, lo que implica, necesariamente, un cambio de paradigma.

¿Cómo me aseguro de que la persona que está trabajando desde su casa está segura?
En casa, donde estamos prácticamente solos en términos de seguridad, es donde desafortunadamente no tenemos procedimientos, protocolos, reglas o incluso un prevencionista que nos alerte sobre los peligros.

“El primer paso que le sugiero es: cambie sus hábitos de seguridad. Sabemos que no es una tarea fácil, pero depende solamente de usted el hacerlo, una decisión diaria de garantizar su seguridad y de las personas a su alrededor. Pequeños cambios le ayudarán a lograr grandes éxitos”.

Tómese algunos minutos y piense qué podría mejorar en términos de seguridad doméstica.

Aquí algunos ejemplos que sirven de inspiración:

  • Desconecte la energía si va a realizar alguna pequeña reparación y utilice las herramientas adecuadas para cada situación;
  • Verifique si los productos de limpieza son almacenados correctamente, con sus respectivas etiquetas, fuera del alcance de los niños o de las mascotas;
  • Si usted trabaja en casa, asegúrese de contar con una silla y mesa apropiadas. Haga pausas regularmente, no descuide su hidratación y alimentación;
  • ¡Crear una rutina es primordial! El trabajo excesivo provoca fatiga desnecesaria, lo que también contribuye para accidentes;
  • En tiempos de pandemia, hábitos como higienizar sus manos regularmente, usar mascara, tapa boca o escudo facial son esenciales;
  • Enseñe estos hábitos a sus hijos y compañero(a), son cosas sencillas que no requieren una inversión financiera, solamente de tiempo.
  • Y finalmente, pero no menos importante, no se olvide: estamos pasando por un periodo difícil con muchas novedades. La dificultad que usted está pasando, en lo que se refiere a su trabajo en el modelo home office, no es una exclusividad suya. Por eso, mantenga el diálogo abierto con sus colegas y con su familia para que su rutina se desarrolle de la forma más ligera posible.

Aproveche ese momento para aprender, desarrollar hábitos más seguros y disfrutar de la compañía de sus familiares durante sus actividades profesionales.

* Autor: David Núñez Peña, SafeStart International Territory Manager South Region.

 

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